¿Qué hacemos en La Casa del Mar?

Las actividades en el exterior y los paseos por nuestro entorno forman parte de nuestras actividades cotidianas. El entorno en el que vivimos se convierte en nuestro espacio vital de aprendizaje. Es en la naturaleza donde las niñas y los niños desarrollan sus habilidades y se benefician del contacto directo con el aire, el sol, la tierra y el agua.

Esta etapa de desarrollo, desde los tres hasta los seis años, se caracteriza por el desarrollo orgánico: la necesidad de movimiento es esencial para crear la base para la etapa siguiente. Las niñas y niños necesitan un entorno abierto y con diferentes niveles para cubrir las necesidades de esta fase. En este sentido, la crianza en un entorno natural favorece el desarrollo saludable de las niñas y niños.

En La Casa del Mar el entorno nos regala su aprendizaje y nos autorregulamos gracias al contacto directo con los árboles, el sol, el viento, la arena, las flores, los animales… Las niñas y los niños juegan la mayor parte del día en el exterior, por elección propia, y es ahí donde se desarrollan juegos en grupo, juegos individuales, etc… Aprendizajes espontáneos que al mismo tiempo nos llevan a desarrollar temas concretos o a investigar sobre algún aspecto específico. Aprendemos de los animales que nos acompañan o nos visitan un día inesperado, como puede ser un gran sapo, y gracias a esta visita se despliegan curiosidades, comparaciones, respeto, historias, conversaciones de grupo, asombros… es decir, aprendizaje vibrante.

Juegos grupales e individuales

Actividades creativas

Música

Teatro y Disfraces

Yoga

Danza

Pintura

Huerto

Paseos por la Playa y la Naturaleza

“El mejor medio de vigorizar un niño es sumergirlo en la naturaleza”

María Montessori

Donde ponemos la atención ponemos la energía

El juego libre

El juego es la clave del desarrollo infantil. En La Casa del Mar las niñas y los niños tendrán a su disposición diferentes herramientas con las que desplegar su creatividad y sentirse respetadas y respetados en sus momentos de juego. El juego libre y espontáneo es la actividad principal de nuestro espacio, es aquí donde las niñas y los niños desarrollan sus propias habilidades, expresan sus emociones, se autorregulan, desarrollan su potencial creativo, adquieren confianza en sí mismas y en sí mismos.

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Expresión corporal y artística

El movimiento es vital y esencial para el crecimiento. En La Casa del Mar las niñas y los niños se mueven como necesitan y realizan actividades de movimiento constantemente, corriendo, saltando, en el columpio, en las escaleras colgantes, en el rocódromo, en los árboles…

La música, el teatro y la danza forman parte de nuestras actividades cotidianas, como medio para la expresión de la creatividad.

Nos disfrazamos e interpretamos diferentes historias, danzamos y escuchamos y cantamos diferentes canciones con y sin instrumentos, especialmente aquellas que nos conectan con nuestro ser.

Construimos y creamos con materiales que nos ofrece nuestro entorno natural y con materiales estructurados: palos, piedras, arena, tierra, agua, hojas de árboles, piñas, tacos de madera, pintura, papel, cartón, arcilla, cuerdas, etc.

Ofrecemos un espacio, en el que las niñas y los niños pueden expresar sus sentimientos y emociones libremente.

La naturaleza y el amor

En La Casa del Mar nos relacionamos desde el corazón. Aprendemos lo que nos ofrece la madre naturaleza y nos sentimos conectadas y conectados con la energía que nos envuelve, con la fuente vital de la que venimos. Nos dejamos llevar por los aprendizajes espontáneos que surgen, por las relaciones entre las niñas, los niños y las familias.

Con los detalles más sencillos de nuestras acciones: un cálido buenos días, la escucha atenta a las aves que nos rodean, una mirada sin palabras, un abrazo espontáneo, cantar canciones relacionadas con la naturaleza, bailar con el viento, mirar el cielo, sentarnos en círculo, respirar profundo, etc., tocamos lo trascendental y se manifiesta nuestra esencia, alegría, paz, amor.

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